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Se sabe qué, en México se hacen presentes distintos fenómenos
alimentarios contemporáneos, donde la obesidad es la característica principal de
la sociedad de reciente acceso al consumo masivo (México ocupa el 2ndo lugar en
sobrepeso de acuerdo al ENSALNUT, 2006), al mismo tiempo que se enfrenta al
ideal cultural de delgadez.
Estudios poblacionales realizados entre 2008 y 2011 en Estados Unidos,
España y México, revelan que alrededor de 10-15% de las mujeres adolescentes y
3-8% de los varones adolescentes refieren incurrir en conductas alimentarias de
riesgo (CAR) tales como ingerir grandes cantidades de comida y luego inducirse el
vómito, utilizar laxantes u otros fármacos para perder o controlar su peso.
Tradicionalmente, la presencia de tales afecciones ha demostrado tener un
importante sesgo de género, siendo las mujeres adolescentes el grupo más
susceptible de padecerlos. De acuerdo al Instituto Nacional de Psiquiatría de los
jóvenes de entre 14 y 24 años de edad con TCA, el 3.4% son hombres y el 9.6 %
son mujeres en la en la CDMX.
Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingestión de alimentos, de
acuerdo al DSM V (2014), se definen como la alteración persistente en la alimentación o
en el comportamiento relacionado con la alimentación que lleva a una alteración en el consumo o
en la absorción de los alimentos y que causa un deterioro significativo de la salud física o del
funcionamiento psicosocial.
En la adolescencia podemos observar dos tipos de trastorno con más
recurrencia:

María de Lourdes Lar Rosete